Se consideran malas hierbas todas aquellas plantas que aparecen espontáneamente en el jardín. Pueden ser desde los típicos dientes de león, hasta un acanto que haya aparecido en un lugar no deseable.Para acabar con ellas se puede actuar de manera diferente:
Manualmente:
Con la ayuda de una escarda o una horca se pueden ir eliminando los ejemplares que no hayan sido plantados o que se encuentren en una ubicación no deseada.
Es fundamental arrancar los ejemplares de raíz, porque de lo contrario volverán a reproducirse. Este método permite trasplantar algún ejemplar que queramos conservar, si no se trata de una mala hierba, y trasladarlo a otro lugar.
Con herbicidas químicos:
Existen varios tipos en función del tipo del mala hierba con la que se pretenda acabar.
Por un lado están los herbicidas totales, que se recomienda utilizar sobre todo cuando se esté realizando la preparación del terreno, y por otro están los herbicidas selectivos, que con un césped consolidado respetan las gramíneas y matan las malas hierbas.
Lo mejor es identificar de qué mala hierba se trata, adquirir un producto específico para ella y seguir las instrucciones del tratamiento especificado en el envase.